MAKING OFF (12): LA ÚLTIMA FOTO DEL CARRETE

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Puede que tuviera 14 o 15 años, no muchos más, y aun habiendo pasado una veintena desde aquel momento, lo recuerdo bien porque esta era la última foto del carrete. Y es que cuando mi cámara llevaba carrete, si llegaba a casa y solo me quedaba una foto por hacer, la impaciencia me obligaba a hacerme un selfie, aunque por entonces lo llamaba autofoto, y así poder salir corriendo al día siguiente a revelar la película, aunque no hubiera terminado de contarla del todo, para ver cada escena una y otra vez,  y seleccionar cual enmarcaría con cariño para tener siempre a la vista, cual había que desechar porque las condiciones no habían sido favorables y cual desterraría a un cajón para algún día encontrar un bonito y lejano recuerdo o reírme de lo que con los años se quedó como una simple anécdota. Y es que hay películas que hay que ver muchas veces para lograr entender lo que realmente te han hecho sentir. Y después de todo empezaba lo mejor, poner un nuevo carrete a la cámara y comenzar de nuevo, dispuesta a mejorar las escenas enmarcadas, crear algunas nuevas e intentar no repetir aquellas que no me habían satisfecho. 

Hoy quiero utilizar esta misma foto para terminar otro carrete. Un carrete puramente emocional que si bien ha traído una secuencia de escenas difíciles de capturar por condiciones de poca luz, revela una película muy intensa, llena de aprendizaje, superación y mucho amor, que sin lugar a dudas mi alma ya ha enmarcado para tener siempre presente. Y es que hay películas que con tan solo verlas una vez te cambian para siempre. 

Y hoy también destierro a aquel cajón esa misma impaciencia, para algún día encontrar un bonito y lejano recuerdo de lo que sería el principio de una gran historia. Un carrete más esencial que revele la importancia y ligereza del ser, la felicidad y serenidad del momento, la alegría y satisfacción del enfoque, la sencillez y perfección de la vida. Porque terminar un carrete es simplemente eso, la ilusión de comenzar a contar otra película con escenarios, decorados y personajes nuevos, con las herramientas, aprendizajes y experiencias adquiridas, con las narrativas, emociones y actores imprescindibles. Y es que hay películas que llegan para revolucionan tu mundo, que deciden, cuentan y cuidan detenidamente cada momento y cada detalle, que no avanzan con prisa, y que con los años se convierten en la película de tu vida.

 

 

Cámara y amor!!! 

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