MAKING OFF (21): A.M.O.R.

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Un día, en una de esas conversaciones sobre universo, energía y conceptos varios, que pueden durar horas y que parecen aburrir a todo el mundo a nuestro alrededor menos a nosotros, le decía a mi amigo Enrique que la gente se empeña en identificar el odio como lo opuesto al amor porque siguen creyendo en el amor como concepto romántico, pero lo opuesto al amor no es el odio, sino el miedo. Él, que siempre me da una respuesta todavía mejor que la anterior, me contestó que el amor es la Amplitud Modulada de Onda de Resonancia.

Si, A.M.O.R. , metafísica, física cuántica… ¿qué puedo decir? Nosotros somos así, pero ya os he avisado antes que esto iba de universo, energía y conceptos varios que parecían aburrir a todo el mundo a nuestro alrededor menos a nosotros…

Hoy tenía preparada una elaborada reflexión sobre esta teoría, la de A.M.O.R. , con la intención, no os voy a engañar, de echar por tierra cualquier creencia que sostenga la idea de amor romántico. Pero, una vez más, la vida es impredecible, y por muchos planes que hagas, hay días que has de vivirlos como vienen y acompañar a quienes amas.

Por eso, no puedo permitirme echar por tierra el concepto de amor romántico el mismo día que me ha tocado despedir al último de mis mayores, un hombre de 93 años que, como me dejaba entrever en alguna de nuestras conversaciones, sí creía en el amor. Un hombre noble de corazón que cada vez que me veía me contaba la historia de cómo conquistó a su amor.

No sé si lo contaba mucho o es que en mi cara veía tanta incredulidad en este aspecto que se esforzaba por transmitirme la creencia de que el amor existe. Tampoco sé si lo logró, pero a pesar de haber vivido alguna que otra decepción que respaldaban mi teoría, me encantaba pararme a escucharle… Y es que le ponía tanta emoción que creo que siempre le recordaré por cómo se le empañaban los ojos cada vez que empezaba a contarme su historia.

Lo que sí sé es que no creo en las casualidades, y pasar el día de San Valentín celebrando tu vida no puede ser casual. Así que, allá donde vayas, querido Pepe de Haro, deseo que siempre encuentres ese inmenso amor en el que tanto creías y que tanto te agradezco me quisieras transmitir.

Hoy la vida nos coloca a algunos de los míos y a mi misma en segunda línea, acojona y mucho, sobre todo cuando en estos últimos meses he aprendido, quizás tarde, que tendría que haber prestado más atención a vuestras palabras… Pero espero que haber tenido el privilegio de teneros en mi vida, me permita algún día estar a vuestra altura.

Gracias por tanto, y hasta siempre mis mayores…

Ojalá quienes nos quedamos aquí seamos capaces, hoy y cada día, de abandonar el miedo y sentir amor, sea cual sea nuestra teoría… Feliz San Valentín!!!

 

 

Cámara y amor!!!

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